Llueve el recuerdo en brasas de cristal,
Mientras su atmósfera
en mi rostro juega;
Sumergida en mis pensamientos
llenos de tertulia,
Envuelto en su danza
que sigue sempiterna,
Oscura… como un camino sin prólogo.
En su nombre una canción delata,
Y cual paisaje su abolengo sella.
Porque sus pensamientos van a otro sendero,
Allí, donde mi desdicha empieza,
Y termina… en cavilantes días,
Sin más alegrías
Que el eco tibio del mar.
Y al epílogo tan diáfano;
Ve veleidosa y perfumada,
Espuma del etéreo….de mis sueños.

